Dolores de coyuntura

El ciudadano: la primera línea de defensa contra el lavado de activos

Cristian Hernández Vargas

Ingeniero Industrial, Magíster en Gestión de Organizaciones y Especialista en Dirección y Gestión de Proyectos, experto en consultoría estratégica, inteligencia artificial y gestión de riesgos LA/FT.

El lavado de activos no es un delito lejano que solo afecta a bancos, empresas o autoridades. Por el contrario, puede tocar la vida cotidiana de cualquier ciudadano cuando es utilizado como testaferro, presta su cuenta bancaria a terceros, recibe dinero para realizar transacciones inexplicables o participa, sin conocer las consecuencias, en negocios que prometen ganancias rápidas y fáciles. Los delincuentes buscan cada vez más personas del común para ocultar el origen ilícito de sus recursos, razón por la cual la mejor herramienta de protección sigue siendo la prevención: desconfiar de ofertas demasiado atractivas, no prestar productos financieros a terceros y verificar siempre el origen de los recursos involucrados en cualquier actividad económica. La cultura de la legalidad comienza con decisiones responsables en el día a día.

La educación y la alerta ciudadana son fundamentales para evitar convertirse en víctima de estas organizaciones. Señales como solicitudes para recibir o transferir dinero de desconocidos, ofertas laborales que implican mover recursos entre cuentas personales, compras o ventas con transacciones inusuales en efectivo o propuestas comerciales sin justificación económica clara deben generar sospecha. Más allá de las consecuencias económicas, vincularse, incluso de manera imprudente, a este tipo de operaciones puede derivar en investigaciones judiciales y afectar gravemente la reputación y seguridad de las personas. Por ello, la ciudadanía debe comprender que la lucha contra el lavado de activos no es una responsabilidad exclusiva del Estado, sino una tarea compartida que protege la economía, fortalece la confianza social y contribuye a combatir otras actividades delictivas asociadas, como la corrupción, el narcotráfico y la trata de personas.

En Colombia, cualquier ciudadano que tenga conocimiento o sospechas fundadas sobre posibles operaciones relacionadas con lavado de activos puede reportarlas ante la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF) mediante el canal “Denuncie Pues”, disponible en su portal web y en el correo denunciepues@uiaf.gov.co, donde la información suministrada cuenta con protección de reserva legal. Asimismo, es posible presentar denuncias formales ante la Fiscalía General de la Nación a través de su plataforma de denuncia virtual o en los puntos de atención habilitados en el país. Denunciar no solo es un acto de responsabilidad ciudadana, sino una contribución concreta para impedir que los recursos provenientes del delito sigan financiando estructuras criminales que afectan la seguridad, la institucionalidad y el bienestar de todos los colombianos.

Todos somos actores primordiales en la lucha contra el lavado de activos.

Bogotá D.C., 30 de julio de 2026​


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